En estos tiempos líquidos y de modas, aficiones y relaciones efímeras y cambiantes, poder celebrar diez años de cualquier cosa ya es un hito en sí mismo. Salvo los colchones de esos almacenes suecos de los que usted me habla y las promesas de amor eterno, casi nadíe te garantiza llegar a cumplir una década en perfectas condiciones, porque casi nada lo consigue. Los colchones y el amor eterno tampoco, eso te lo vamos adelantando. Pero siempre hay excepciones que abren una ventana a la esperanza en la cueva de los descreídos y le dan la razón a las canciones cursis y a los comerciales: míralos, diez años y ahí están, mejor y más enamorados que al principio.
Si obviamos a Ana Belén y Víctor Manuel, Raphael y Natalia Figueroa, y a Manolo y su bombo, nos costará encontrar otra pareja en la que la simple mención de uno de los miembros nos traiga a la cabeza inmediatamente al otro. En el Puerto de la Cruz, y nos atrevemos a decir que en toda la isla de Tenerife, tenemos un ejemplo propio: Mueca y Abubukaka, que celebraron en 2021 sus bodas de aluminio, diez años haciendo reír y pensar al fiel público del festival portuense de arte en la calle.
Amanhuy Cala Yanes, Diego Lupiáñez, Víctor Hubara y Carlos Pedrós nos reciben bajo una mollizna que hacía peligrar la primera función de las tres previstas nuevamente para esta edición, retrasada a noviembre por circunstancias ya sabidas.
“Mueca y Abubukaka celebran en 2021 sus bodas de aluminio”
“Da igual la fecha en la que se haga, siempre nos llueve” comentan con cierta resignación. Definitivamente, parece que el universo no conspira para ponérselo fácil a esta relación, chúpate esa, Coelho. “Aún así, nunca hemos suspendido”. Eso, para que vean que mantener una relación duradera requiere ciertos sacrificios, no todo es soplar y hacer botellas.
Y no será porque les ha venido todo de cara, no. A pesar de ser cabeza de cartel y tener asegurado el lleno, son conscientes de que también tienen sus detractores, aunque se lo toman con cierto humor.
“Hay gente que nos quiere y gente que nos odia”. Muy visceral todo, pero sin mayor importancia, porque rápidamente pasan a otro tema: “Sí, la cámara es porque estamos rodando un documental sobre nuestros diez años en Mueca”. Vaya, y nosotros creyéndonos originales con este artículo…
Pero es que una década da para mucho, aunque los actores pasan por las anécdotas un poco de puntillas. Recalcan, eso sí, lo cómodos que se encuentran en la ciudad durante el festival. “Decidimos alojarnos en el Puerto después de un accidente de tráfico volviendo a casa al terminar una de las funciones y durante estos días vivimos la ciudad como unos vecinos más”. Unos ciudadanos medio anónimos que aprovechan para tomar el pulso de la calle y para echarse algo en una terracita. No parece mal plan, no.
La lluvia parece que da un respiro y seguimos nuestra conversación, al aire libre, sentados con la recomendada distancia de seguridad interpersonal y con la sensación, a veces, de que más que en una entrevista estamos en una terapia de grupo. Cosas del mundo pandemia, ya se sabe. Nos hemos acostumbrado a las mascarillas, a las sillas separadas y a entrar y salir en orden, quién se lo iba a decir a quienes provocaban avalanchas para acceder a sus espectáculos… De la Plaza del Charco a la Plaza de Europa y después a la explanada del Muelle, donde se sintieron “casi como estrellas de rock”.
Y este año, en el Estadio el Peñón, tres funciones programadas de su nuevo espectáculo, ‘El Cojinete de Patarrás’. ¡Ay!, pero se gripó la tradición de estrenarlo en Mueca y esta vez ya venía de rodar sobre otras tablas. Cachis, cosas del mundo pandemia. “Para nosotros Mueca es sinónimo de estreno, ahí arrancamos la temporada. Algunas funciones las ideamos pensando en el Festival, y luego se complicaba la cosa al intentar llevar el espectáculo a lugares más pequeños. Nos vinimos un poco arriba, la verdad, ya no nos cabía el atrezzo en una sola furgoneta”. Y se vienen arriba otra vez: “Oye, ¿y si cogemos esa portería, la llevamos al lado del escenario y hacemos algo?”. Y sale un número, claro, uno que no van a poder repetir a no ser que… Cualquiera sabe.
¿Y cómo responde Puerto de la Cruz a la entrega de Abubukaka?
“En las últimas ediciones hemos vivido el festival a tiempo completo, porque nos alojamos en el Puerto. Los comerciantes y los vecinos nos tratan súper bien”
El vínculo, está claro, es resistente. Pregoneros del Carnaval 2019, invitados por derecho a la gala de elección del Rey del Carnaval… Parece que el idilio va para largo. Ahora, a por las bodas de cristal.