Tras la pista de Sanmao
(en Puerto de la Cruz)

«Este año nos hemos mudado a la isla de Tenerife. Los paisajes son maravillosos y el clima es ideal: los veranos son templados y los inviernos, suaves. (…) Me gusta pasear y también me gusta el momento que conecta el crepúsculo con la noche. Nuestra casa actual se encuentra en lo alto de la ladera de una montaña. Desde la ventana se pueden divisar las casitas blancas salpicadas por las verdes montañas, que bajan serpenteando hasta el mar».

Sanmao, Diarios de las Canarias.

En Telde, Gran Canaria, todavía hay mucha gente que la recuerda: Echo, la señora china, la mujer que recogía en Playa del Hombre esos callaos que luego pintaba y volvía a colocar meticulosamente. Mari Carmen Ramos se ha dedicado a rastrear esos recuerdos y, con la ayuda de los datos que le han ido proporcionando Diarios del Sáhara, Diarios de Canarias y Diarios de ninguna parte, a medida que eran traducidos y publicados en España, ha diseñado la Ruta Sanmao, que cada año recibe miles de visitantes chinos siguiendo las huellas de su escritora admirada.

En La Palma, en la tumba del marido de la escritora más conocida y leída en China, jamás faltan flores frescas. Sus miles de lectores recorren el mundo en peregrinación para conocer la isla bonita, el lugar donde descansa José, un buzo profesional que perdió la vida en la bravura del Atlántico. Antes de eso, diez años de amor con Sanmao y de Sanmao con él y con el archipiélago, con la lengua, con sus habitantes. El Cabildo de La Palma ha levantado una estatua que recuerda la estancia de la traductora de Mafalda al chino y de su marido en la isla, donde descansa su cuerpo.

Una simple búsqueda en Internet nos descubre un personaje de película, una intelectual viajera y apasionada que se convirtió en una heroína para las jóvenes chinas de la época; una mujer que rompió con lo establecido y que mostró a China un mundo entero por descubrir y gracias a la que muchas personas decidieron estudiar español. Una mujer que en Canarias, a donde llegó acompañando a su gran amor, se sintió libre y querida por ser como era, no por ser una escritora de éxito y desde donde pudo dotar a su obra de otra perspectiva, hasta entonces desconocida para ella.

En abril de 1978, Sanmao y José Quero alquilan un apartamento a dos kilómetros del Puerto de la Cruz, donde él trabaja en la puesta en marcha de lo que será el Lago Martiánez; en un edificio entre plataneras, con vistas al Teide y al mar. Echo se encontraba muy a gusto en Tenerife, disfrutó de la isla y escribió con intensidad: cada semana enviaba un artículo a la prensa taiwanesa. Lamentablemente, ahí se acaba lo que conocemos hasta ahora de la relación de la escritora con nuestra ciudad.

¿Seremos capaces desde este magazine de reconstruir su breve paso por la isla y su estancia en el Puerto de la Cruz?

Tal vez tú, que estás leyendo esto, recuerdes al buzo jiennense que se sumergía en nuestro mar antes de que el Lago Martiánez fuera el Lago Martiánez y que aprovechaba los ratos libres para practicar pesca submarina o a la escritora china que disfrutaba nuestro paisaje.

Ojalá puedas ayudarnos.

Sanmao…

Sanmao no era su nombre real, sino el pseudónimo de Echo Chan, icono literario en China y Taiwan, aunque prácticamente desconocida en nuestro país, donde, a pesar de haber tenido nuestras islas como escenario de gran parte de su obra, no fue traducida hasta hace unos diez años. Poseedora de un estilo original y directo, Sanmao fue pionera de la literatura de viajes y sus crónicas abarcan medio mundo. El humor con el que contaba el choque cultural entre oriente y occidente la convirtió pronto en una superventas en su país, donde también se había dedicado, entre otras cosas, a la traducción: Mafalda, por citar el personaje más reconocible, habla chino por boca de Sanmao.

La escritora encontró el amor y un compañero de viajes en José María Quero, un buzo profesional que perdió la vida en las aguas de La Palma y que se convirtió, sin él saberlo, en el arquetipo del amor romántico al otro lado del mundo. Aunque las causas de la muerte de Sanmao no están del todo claras, nunca pudo recuperarse de la pérdida de José María y la mujer que fue “capaz de cambiar la mentalidad de una generación de mujeres y alimentar el deseo de abrirse al mundo y viajar”, emprendió su viaje definitivo el 4 de enero de 1991.

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